Se suspendió la sesión extraordinaria. Di Masi, Bosio y Pícolo faltaron a la cita. También el SI y Libres del Sur. El oficialismo negó el quórum. La oposición asegura que hubo preacuerdos, el oficialismo rechaza esta aseveración. El segundo asalto quedó para el Ejecutivo local. Por Ricardo Carossino
El tema de la seguridad empieza a volverse recurrente en Lanús. La oposición ha encontrado un lugar desde donde intentar marcar la cancha y no quiere soltar la batuta, sobre todo después del primer asalto que ganó (la interpelación y el pedido de informe) en esta pelea política que se desató en el marco de un escenario mediático propicio para ganar posicionamientos.
Como se recordará, allá por finales de 2009 una seguidilla de asaltos seguidos de muerte, con menores involucrados, causó una lógica y fuerte conmoción en el temor popular, y la máscara “salvadora” de la derecha de nuevo apareció en el horizonte social para convocar a los medios a su cruzada contra “los delincuentes” que amenazan “la paz social”.
El doctor en Filosofía y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), Ricardo Forster, lo explica de esta manera: “Mirar el mundo desde el miedo es lo peor que le puede suceder a una sociedad, es el punto de partida de inéditas formas de violencia. La derecha, desde siempre, ha sabido trabajar con el miedo, entiende la escena que se configura a partir de ese sentimiento apasionado, que, como sabía (el filósofo Baruch) Spinoza, constituye el humus de todos los discursos de vigilancia, punición e infantilización de la sociedad”.
El filósofo argentino argumenta en su trabajo “Entre Spinoza y Hobbes o el miedo, la inseguridad y la política” (2008), que “tener miedo abona el terreno para la consolidación de sentimientos cuyo principal agente de vehiculización fue y es la derecha”.
“La retórica de la derecha puede apelar a motivos que antes parecían provenir de otras alternativas —afirma Forster—, como la realización personal y el disfrute de la vida, para afincarlos en el presente. Así, para las clases medias y los sectores populares que pudieron sustraerse a la marginalidad, la pérdida de estas dimensiones de la vida cotidiana representa, a sus ojos alarmados, el horror de la pobreza, ese deslizamiento hacia la oscuridad de una indigencia cuyo fantasma aterroriza las noches de la gente decente.”
Entonces, en un terreno preelectoral donde pueden sacar ganancias muchos pescadores, ¿por qué el PRO, la UCR, la Coalición Cívica, el GEN y el PJ de Lanús iban a perder una oportunidad única de estacionarse en el lugar de mayoría opositora, contra un oficialismo que hasta el pasado viernes parecía acatar la agenda que le imponían?
Con todas las cartas a su favor, con un Ejecutivo que respondió con una celeridad pocas veces vista en Lanús a un pedido de informes, con la ayuda mediática de un Grupo Clarín que mina el escenario político, con la potencia de haber salido airosos de un primer asalto y hasta con el apuro de quien se ve ganador, los concejales del bloque opositor que interpelaron al secretario de Gobierno, Juan Carlos Viscellino, y al subsecretario de Seguridad, Hugo Chazarreta, se lanzaron a ganar el segundo asalto, en donde impondrían todo su arsenal para arrinconar a un oficialismo que, en las típicas sombras del poder, iba tejiendo silenciosamente su estrategia.
Desde hacía dos semanas, las voces anunciaban que se preparaba el pedido de una sesión extraordinaria en la que este bloque multipartidario, emergente, sin duda, de una coyuntura propicia, impondría varias cuestiones de su propia agenda, como el tema de la seguridad, la modificación de una ordenanza que habilita al Ejecutivo a no enviar los pliegos de licitación al HCD, “agresiones a empleados municipales” y “el incumplimiento del contrato de la basura por parte de Covelia”, según dejaron trascender en una improvisada conferencia de prensa los bloques opositores, luego de que se levantara la famosa sesión extraordinaria por falta de quórum.
La oposición tenía que reunir su quórum para marcar la cancha, para poner contra las sogas al oficialismo, para mostrar su abrumadora mayoría, para advertir que “las reglas de juego” habían cambiado “por primera vez en Lanús”, como expresó un edil opositor, pero algo falló, y el segundo asalto ni siquiera empezó. El bloque opositor no tuvo la mayoría.
Poco y nada se sabe de las notorias ausencias que quebraron la solidez que exhibía la oposición. Los que faltaron a la cita fueron los dos ediles de Unión Peronista, Gabriel Di Masi y Cristian Bosio, y el concejal del PJ, Daniel Pícolo. Todos los demás, menos el interbloque SI-Libres del Sur, acudieron al llamado del deber “republicano”, como lo definieron.
Precisamente, la primera crítica hacia el bloque del Frente para la Victoria fue “no dar quórum” y no “tener una actitud democrática y republicana”. Estas entre otras, como cuestionarles “el desinterés por los temas que le importan al vecino”.
Las explicaciones sobre los ausentes oscilaron entre “vacaciones” y “enfermedad”, pero entre los supuestos turistas, una fuente muy cercana a ellos confirmaba el jueves, a Diario del Sur, que estaban reunidos en un bar de Lanús, aún con las valijas sin hacer. Por parte del bloque del PJ, se informó que Pícolo estaba “enfermo”. En tanto, se sabe que las concejales Stella Maris García y Paola Rezano están de vacaciones.
Por el lado del oficialismo, que también improvisó una gentil conferencia de prensa, no ocultaron sus explicaciones y fueron muy claros en aclarar que no le iban a dar el quórum para que les impusieran la agenda que debían consensuar (la oposición asegura que estaba consensuada, el FpV afirma que no).
Según los bloques opositores, estaban dispuestos a conceder modificaciones en los proyectos de las ordenanzas y los temas que pudieran comprometer políticamente al Ejecutivo a cambio del quórum. Desde el bloque K, rechazan esta aseveración. Lo cierto es que, aunque todo se parezca a un empate, el oficialismo se quedó con este segundo asalto y ahora tiene la pelota en su campo.
En tanto, hay dos lecturas que tendrán que hacerse respecto de los ediles Pícolo, Di Masi y Bosio, ya que sus ausencias sonaron fuerte en el escenario de la semana pasada. Por Unión Celeste y Blanco, apenas un solitario Martín Sosa se hizo cargo de su bloque. En los dos casos, tal vez tanto el PJ como Unión protegieron a sus faltantes, o tal vez empezaron a ensayar los inciertos caminos de las separaciones. Pero eso aún está por verse. Lo cierto es que el tema de la seguridad empieza a volverse recurrente en el veraniego HCD de Lanús.
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