Diario del Sur del GBA

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Gray consiguió los policías, pero la seguridad no aparece

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En menos de una semana, dos violentos asaltos a colectiveros terminaron con las aspiraciones del Jefe Comunal de hacer del tema su eje de gestión. Del reclamo hacia fuera, al desorden hacia adentro. La influencia de de Narváez en la estrategia del Intendente.


“Que baje el Intendente, que baje el Intendente...”; “¿dónde están los policías...?”. Estas fueron algunas de las frases que más se escucharon durante la protestas de colectiveros de la línea local 501 luego del segundo ataque a un trabajador en una semana, lo que derivó en una airada crítica a la seguridad en el distrito de Esteban Echeverría. La marcha, que incluyó el corte de varias calles y la no circulación de colectivos durante casi todo el día, vino a derrumbar la estrategia en materia de seguridad que el intendente Fernando Gray intentó construir la primera semana del año, cuando de alguna manera pateó el tablero y criticó las política para el sector del gobernador Daniel Scioli. A esta altura, el reclamo por los policías se parece más a un mal paso dado por el Jefe Comunal que una jugada inteligente, por el efecto “boomerang” tan temido que parece instalado.

El nuevo ataque a un chofer dejó como saldo un interesante cuadro de situación. La policía admitió que los refuerzos en el patrullaje anunciados luego del primero de los violentos robos no funcionaron, y se comprometieron a trabajar junto a los choferes al respecto. La empresa respaldó a sus trabajadores, que según palabras del dueño de la línea “están peleando por sus vidas”.

Lo cierto es que la mayoría de los referentes del oficialismo consultados esperaban “más sensibilidad del jefe comunal”, que recién recibió a una delegación de trabajadores a la tarde, cuando el mal humor era notorio. Al mediodía, quiso arreglar las cosas con una llamada telefónica, lo que no hizo más que irritar el ánimo de la gente.

Lo que muestra el modo de operar del Intendente es que, para él, la seguridad se debe manejar puertas afuera del distrito, una elegante forma de recargar la responsabilidad en la provincia de Buenos Aires y en la propia policía. Además, si el reclamo por los agentes y el operativo Sol le sirvió para recibir el aval de la mayoría de la oposición, le abrió una puerta muy deseada para el oficialismo: la clase media local. Se sabe que los centros de Monte Grande y Luis Guillón son los “cascos urbanos” del distrito, lugares donde Gray no tiene, hasta ahora, el fuerte de sus votos. Históricamente esquivas al peronismo, estas zonas fueron, hasta su dispersión definitiva, bastiones del ex intendente Alberto Groppi. Luego, el desgaste del vecinalista le abrió la puerta a otra fuerza local, Unidad Comunal, que traccionó los votos en esas zonas hacia la Coalición Cívica. Pero ahora también está en descomposición, por lo que en las últimas elecciones hubo dispersión. La seguridad, tema crucial en ese electorado medio, era la puerta soñada por Gray para asegurarse sus favores, pero en una semana, dos robos y una protesta pueden haberle tirado por la borda todo el plan.

La frontera K

Se había advertido en este sitio, luego del reclamo de Gray, que un efecto no deseado de las declaraciones era que sus propios pares de la región vieran en esto un virtual alejamiento del kirchnerismo, lo que terminaría aislando al jefe comunal. Algo de eso pasó, luego de la fuerte respuesta de Darío Díaz Pérez, intendente de Lanús. El “efecto demagogia” quedó instalado, y a esta altura nadie duda de que la relación de ambos está, por lo menos, dañada. Gray prefirió no contestar, pero dejó que una de sus lanzas más cercanas, el concejal Daniel Saavedra, hablara del tema. “Que se ocupe de su propio distrito”, dijo Saavedra, que negó que el reclamo le fuera a traer problemas a futuro con La Plata o la Casa Rosada. Pero el daño puede estar hecho, el lanusense es uno de los más fieles intendentes que tiene el oficialismo en la región. Si la crisis del Banco Central obligó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a sus principales ministros a volver al conurbano, como una forma de revitalizar la imagen del gobierno, en la agenda oficial la región termina en Camino de Cintura. Y la recorrida, que incluyó a todos los distritos vecinos, nunca llegó a suelo echeverriano.

Esta situación va de la mano de un secreto a voces que recorre el distrito: la relación de Gray con el entorno de Francisco de Narváez. Por el momento, pese a los roces, el Jefe Comunal mantiene su alianza con quien es el principal referente del “colorado” en el distrito: el ex concejal Luis Obarrio. Esto se confirma por el enojo que en el diputado nacional generó la floja campaña que llevaron adelante los otros referentes de su espacio, en especial Néstor Pulichino, por lo que desde hace un tiempo bendijo a Obarrio, dos veces intendente local, para que sea su referente. Y nadie duda de que, mientras hombres de confianza del ahora ex concejal se mantengan en el Ejecutivo —especialmente el secretario de Obras Públicas Ángel Camilieri y el concejal Omar Reco—, la alianza está viva. Y se sabe que la seguridad fue el eje de la campaña de Unión-PRO, una coincidencia que ni la mirada más ingenua puede dejar de notar.

 
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