Duhalde es el factor atomizador. Su estrategia de mandar a construir a todos genera la dispersión. Según Ibarra, todos tienen pergaminos para representarlo. Para Bianchi, el cabezón no quiere coroneles. También el lomense provocó ya dos exilios. En tanto, el denarvaísmo arma su propia interna. Por Ricardo Carossino
La definición exacta del término “divergente” es la acción de un órgano que va separándose progresivamente de otro, y eso es lo que empieza a suceder cada vez con mayor fuerza en el peronismo disidente de Lanús, que sufre la mayor atomización desde junio del 2009, fin de una elección que los dispersó en diferentes direcciones como esquirlas de un sueño que se terminó abruptamente.
Hacia octubre de 2009, desde esta misma columna, se anunciaba que el peronismo disidente de Lanús al fin empezaba a reagruparse y que la oposición en el PJ del intendente Darío Díaz Pérez iba encontrado puntos de contacto como para construir una alternativa sólida a la actual conducción del partido y hasta del movimiento, como pretende el precandidato a presidente de la Nación, Eduardo Duhalde.
Tres meses más tarde, sucede todo lo contrario, y los ex manolistas están divididos en varias partes, porque no encuentran un factor que les permita agruparse bajo un mismo paraguas. Alguna vez, el polémico ex secretario de Industria manolista, Jorge Sívori, se atrevió a considerar que el presidente del PJ, José “Pepe” Pampuro se iba a “poner la mochila del peronismo de Lanús” para que todos jugaran bajo su ala. Hoy Pampuro, con su nombre, raramente alcance a convocar la cuarta parte de todo ese peronismo lanusense.
Y quizás todo esto no se trate más que de “Nombres”, así con mayúscula, y de pergaminos y trayectorias, como bien lo definió la ex diputada provincial Marcela Ibarra en diálogo con Diario del Sur.
Respecto de la unión del peronismo disidente, hoy atomizado en varios sectores como los de Manuel Lozano, Omar López, Orlando Gandini, la dirigente Ibarra y José Luis Bianchi, la diputada con mandato cumplido señaló: “No podemos hablar mientras todos se candidatean para intendente”.
En ese sentido, remarcó también que ella misma sería protagonista y puntualizó: “Yo también me puedo candidatear. Si ponemos arriba de la mesa pergaminos de trayectoria, creo que habría una medida bastante considerable de la misma manera que Lozano y López”.
“Yo apoyaré a aquel compañero o compañera que mejor consenso tenga en la sociedad. Esto tiene que ver con imagen, trayectoria y capacidad de gestión que es lo que valora la gente, porque esa capacidad del municipio no le va bien”, sostuvo la ex diputada a este diario.
Así de simple resumió Ibarra una razón de atomización que podría ser la más cercana a la real, ya que, en rigor, tanto López como Gandini son declarados candidatos a intendentes, mientras que Bianchi y Lozano orejean sus intenciones sin blanquearlas aún de cara a la sociedad, ocultándolas detrás de frases como “la gente quiere que debatamos las cosas que les interesan”.
En tanto, la otra novedad fue un desmembramiento del MAP, la agrupación que le permitió a Gandini crecer políticamente fuera del manolismo y llegar a estar en la puerta de colocar un concejal en junio de 2009, de no ser por los 42 votos de diferencia que, según la Junta Electoral, obtuvo a su favor el oficialismo de Díaz Pérez.
Precisamente, ese candidato que casi se sienta en una banca (Segundo “Gallego” Fernández) es quien acaba de dejar el MAP. Así lo hizo saber la semana pasada cuando anunció que ya no forma parte del espacio ni del partido en que juega Gandini, el Partido para la Reconstrucción (PPR).
Fernández hizo saber su decisión a Diario del Sur al explicar que la agrupación que preside, “Facundo Quiroga”, junto con otras agrupaciones “dejaron de pertenecer al MAP”.
Tanto la “Quiroga”, como las otras agrupaciones (“Nuevo Milenio” de Nequi Arguello y “3 de abril” de Oscar Ambueso) informaron “que dejan de ser integrantes del MAP” y que “no se encuadran en el Partido para la Reconstrucción (PPR), como en ningún otro movimiento”.
Consultado al respecto, Fernández sostuvo: “Reafirmamos nuestra pertenencia al Movimiento Nacional Justicialista y esperamos las elecciones internas de nuestro ente orgánico para decidir, junto a nuestros compañeros de ruta, acompañar o ser acompañados por quien o quienes representen el proyecto nacional y popular aún inconcluso”.
Sin lugar a dudas, el factor “Duhalde” tuvo mucho que ver también en esta antojadiza dispersión, que causó por otra parte una catarata de representaciones locales del “cabezón” de Lomas de Zamora. Es el estilo del ex presidente de la Nación.
El hombre abre el juego y pide que todos construyan, pero, como cada uno arma por su lado, al llegar a la reunión final son tantas las intenciones personalistas que no caben ni en las largas mesas de los asados peronistas.
Consultado Bianchi sobre las representaciones de Duhalde, el dirigente del COPEBO remarcó a Diario del Sur que “acá lo que pasa es que Duhalde quiere que los dirigentes de su espacio representen a la gente y no a él. Duhalde es un hombre que se puede representar solo”.
Pero su ex socia en el FUP, además de criticar al ex secretario manolista de Gobierno, tuvo una mirada un poco más crítica de estas ansias duhaldistas y fue más allá en su interpretación.
La ex diputada Ibarra afirmó que “nadie puede arrogarse la representación de (Eduardo) Duhalde porque él está armando una Confederación de Agrupaciones Peronistas en la que, incluso, hay sectores no peronistas”.
Por otra parte, sobre la posibilidad de que el mismo ex presidente decida las candidaturas locales, Ibarra consideró que no sería difícil que el líder del peronismo disidente lo hiciera y agregó: “No sé si decidirá Duhalde. Duhalde se ha manejado mucho por lo que presiente que siente la gente”.
Por lo pronto, la otra pata del peronismo disidente no duhaldista también se atomizó, increíblemente, a pesar de que Francisco de Narváez los una en un mismo sentimiento y una misma oportunidad.
El concejal Cristian Bosio se unió con su par Martín Sosa y juntos elevaron a la categoría de candidato a intendente al exiliado macrista Gabriel Di Masi, para malestar del otro candidato del espacio, Roberto “Chirola” Díaz, y de cualquier otro que hubiera pretendido colarse en un espacio que no parece tener lugar para más representantes en Lanús.
Lejos de la coyuntura local y hasta nacional, lo claro es que curiosamente la dinámica de la política de la centro derecha lanusense se debate en una búsqueda de figuras que, inevitablemente, terminará legitimando y consolidando una elección que les permita obtener el poder.
Si así no fuese, difícilmente el peronismo disidente entienda su propia naturaleza que, para bien y para mal, está formada por pergaminos, trayectorias y fuertes líderes barriales internos.
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