La puja verbal del titular de la UCR, Marcelo Pellegrini, con Pascual Cappelleri tiene por trasfondo la pelea por cargos electivos y partidarios. El vínculo distante de un sector y el más aceitado del otro son estandartes que cada uno enarbola para las internas que se realizarán entre este año y el próximo. La tensión es tal que hasta una reunión gastronómica quedó envuelta en la disputa. Diplomático y oportuno, el intendente de Lomas de Zamora aclaró que no participó de ella. Por Daniel Bilotta
Entre la última semana de diciembre y la primera de enero, José Vera compartió manteles con su jefe político, Enrique Coti Nosiglia, y su hermano Juan, en una comida de invitados selectos que no superó la docena de comensales y a la que habría asistido también el presidente del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, Santiago Carasatorre, pero no el intendente Martín Insaurralde, según hicieron saber sus voceros.
La reunión, que según fuentes del radicalismo hizo trascender el propio Vera, habría servido para explorar el eventual respaldo del gobierno municipal a dos iniciativas: la oferta de mantener contactos con el vicepresidente Julio Cobos y comprometer el apoyo en la disputa interna de la UCR por cargos partidarios y electivos, con las postulaciones de Vera como presidente del Comité local y Pascual Cappelleri como candidato a intendente municipal.
La especie, que trascendió recién la segunda semana de enero, prometió convertirse en una bomba informativa en un verano de pocas novedades políticas en el distrito, de no ser por la oportuna y diplomática desmentida de Insaurralde, que negó haber tomado parte de la reunión como sí consignaba la versión original corregida luego por su círculo de allegados.
De acuerdo con la versión original, que las fuentes radicales insistieron en imputar a Vera, Insaurralde y Carasatorre fueron los dos invitados más destacados de la política local, aunque en paridad con la asistencia de los hermanos Nosiglia, en la reunión que habría tenido lugar entre la última semana de diciembre y la primera de enero para festejar, en apariencias, el cumpleaños de Vera. Un dato que tampoco pudo ser confirmado por aquellas fuentes.
Otras, ajenas al trajín de la política partidaria, descartaron que ese haya sido el motivo. “José cumple años el 25 de junio”, aseguraron para sostener su punto de vista.
Cualquiera haya sido el motivo, queda claro que la disputa del radicalismo de Lomas tendrá como escenario el gobierno municipal que lidera Insaurralde y del que Carasatorre es uno de sus dirigentes más destacados. Pese a la desmentida sobre la asistencia del Jefe Comunal, que circunscribieron a su persona, los mismos voceros aceptaron que la relación con el sector de Vera y Cappelleri es “muy buena”.
No dejó de llamar la atención las ausencias de Cappelleri y de los concejales Jorge Santos y Claudia Darfé si, en efecto, la agenda en discusión fue de la envergadura que se le asigna. “Pascual estaba ya en Pinamar y los otros dos de viaje”, fue la explicación de las mismas fuentes radicales.
La presencia de Coti Nosiglia, de añejo vínculo con Vera, aparece ligada a la necesidad de elevar su perfil. Exigencia, al parecer, de Cobos para convertirlo en parte de su gabinete ministerial en un hipotético gobierno liderado por el compañero de fórmula de la actual presidente, Cristina Fernández de Kirchner.
Desde el gobierno municipal declinaron comentar la primera parte de la propuesta —contactos con el Vicepresidente ofrecidos a Insaurralde—, pues estimaron
que, con la desmentida de su participación, cualquier otro comentario carecía de sentido.
Ausencia
“La verdad es que Martín no estuvo, pero si le sirve a Vera decir eso, que lo diga”, precisó uno de ellos al trasuntar, acaso sin quererlo, cierta divertida comodidad del Intendente por percibirse como eje de la disputa que divide al radicalismo.Ese trasfondo permite otra interpretación de las duras palabras que cruzaron los últimos días el presidente del radicalismo, Marcelo Pellegrini, con el concejal Jorge Santos, ligado al eje Vera-Cappelleri, que extendió un certificado de defunción al Acuerdo Cívico y Social que rechaza rubricar el jefe de la UCR local.
Los votos de Santos, Claudia Darfé y Pablo Portell resultaron vitales para que Carasatorre conservase la presidencia del Concejo Deliberante en la sesión preparatoria de elección de autoridades del pasado mes de diciembre. Santos fue electo por las listas del Acuerdo, como Darfé lo había sido antes por la Coalición.
Ambos, también, terminaron alineados con el oficialismo, que dependió de ellos para alcanzar la mayoría simple que no garantizaban los seis ediles propios más los cuatro del Frente para la Victoria. Cappelleri también tuvo su cuota de protagonismo en esa jornada, aunque ceñida a un carácter ornamental. Siguió el desarrollo de la sesión desde uno de los palcos contiguos al recinto.
Portell era, hasta su distanciamiento de la oposición, el jefe de la bancada del peronismo disidente, aunque había sido electo por el PRO. Junto a Santos y Darfé, permaneció fuera del recinto y en dependencias de la Presidencia hasta el momento de votar autoridades del Cuerpo.
Los tres concejales que responden a la Coalición Cívica, en cambio, se abstuvieron de acompañar la decisión adoptada por la mayoría del Concejo en un esfuerzo por dar una señal de coherencia y de credibilidad hacia el electorado, dañado en su criterio por la conducta de Darfé y Santos. Ese bloque de concejales responde políticamente al diputado provincial Marcelo Díaz, aliado con Pellegrini e históricamente enfrentado a Vera y Cappelleri.
Fue justamente Díaz el que dejó trascender que entendía como “lógico” el supuesto encuentro de Vera con empinados funcionarios municipales, aunque bajo el subrayado de que “la participación del aparato municipal en la interna está por verse”.
En un contexto político plagado de suspicacias, también por interpósitas personas estimó que “de ser así, se explicaría, porque tenemos el aparato político más importante de Lomas de Zamora, excluyendo el que maneja el gobierno municipal”.
Por intermedio de voceros, Insaurralde prefirió mostrarse distante de esas especulaciones y de otras, ligadas a las pintadas que aparecieron cerca del denominado Camino Negro y que lo vincularían al intendente de La Plata, Pablo Bruera, uno de los más activos por activar mecanismos que vertebren una alternativa política superadora del kirchnerismo.
“Martín tiene sólo la cabeza puesta en la Intendencia”, remarcaron, sin descartar ninguna hipótesis sobre las leyendas. “Puede que sea el Pelado (Osvaldo) Mércuri, preocupado por dañar el vínculo del Intendente con el gobierno de Cristina. O el propio Bruera, que le hizo lo mismo a otros para dejarlos pegados”, cavilaron.
Rechazaron, en cambio, cualquier injerencia, intelectual u operativa, de Rossi, como recogieron algunos rumores. “Está con la cabeza en otra cosa, pero además, ni loco se le cruzaría colocar a Martín en ese lugar de protagonismo con pintadas pagadas por él”.
De acuerdo con el calendario electoral previsto, la elección interna por cargos electivos tendría lugar el próximo mes de agosto y la abierta por cargos electivos, en 2011, aunque con mes y fecha a confirmar.
Para el sector enfrentado a Cappelleri y Vera, las candidaturas del binomio ofrecerían un escenario favorable a las aspiraciones de Insaurralde de continuar en el cargo por la vía del voto. “La candidatura a intendente de Cappelleri no ofrecería atractivos” con un humor social fuertemente antigubernamental, como prevén los defensores del Acuerdo Cívico y Social.
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