Los dichos del intendente Gray sacaron a la luz las dudas sobre el futuro del gobierno local. Las motivaciones ocultas de las críticas. La respuesta de los pares, una cachetada a futuro. Cómo queda el mapa de alianzas en el nivel distrital. El culebrón de la seguridad invadió el verano 2010. El pedido de Fernando Gray para que vuelvan sus policías al distrito —críticas a la política provincial mediante— le abrió la puerta a una “mini crisis” entre el Gobierno comunal y el bonaerense, que amenaza con extenderse en toda la región. Si bien en Esteban Echeverría dicen que la novela es apenas un “folletín pasajero”, en La Plata le apuntan a un bolero como cortina de fondo: “Te vas porque yo quiero que te vayas…”.
Si bien es difícil encontrar las intenciones finales de las declaraciones del Intendente, todos coinciden en que no hay nada librado al azar con respecto a la aparición mediática. De vacaciones, Gray puso de manifiesto una situación que se gestó el año pasado, incluso antes de las elecciones: el disgusto por cómo maneja el kirchnerismo el poder en el conurbano. Las cuestionadas testimoniales y la derrota el 28 de junio terminaron por fracturar la relación con la Casa Rosada, en especial con el ex presidente Néstor Kirchner, que en la intimidad acusó de “traidores” a algunos intendentes. La respuesta, lenta, comenzó a gestarse a fin de año, y salió a la luz este verano. Las declaraciones de Gray serían parte de este movimiento, que tiene sin embargo su mayor expresión en las declaraciones del jefe comunal platense, Pablo Bruera, y la supuesta aparición de un grupo que busca “una tercera vía” en el peronismo provincial.
Lo llamativo en el caso echeverriano es que fue una especie de “patriada solitaria”, es decir, estaría basada en la iniciativa personal de Gray y no en ningún consenso regional. Incluso, Gray no figura en el grupo de jefes comunales que fueron nombrados como parte del grupo de Bruera, que incluye a varios locales (desmentidos por los propios protagonistas). “Se cortó sólo”, dicen en el distrito, que sospechan que, ante la aparición de este grupo, intentó marcar su propio territorio.
Es que en territorio local los lazos con el duhaldismo (residual y posible) son más que estrechos. Con el ex concejal Luis Obarrio a la cabeza, quienes buscan ser referencia del ex senador, lanzado a la carrera presidencial, saben de la importancia de tener contenido a Gray, sobre todo ahora que el Concejo Deliberante le responde ampliamente. Entre bambalinas aseguran que hay una idea: “unificar al peronismo local”, y esperar que la interna en el nivel nacional decante para saber dónde alinearse. En este contexto, las declaraciones del Jefe Comunal resultan casi como “un llamado de atención” para el oficialismo.
Tiempo al tiempo
En estas horas, con el análisis anterior a cuestas, la respuesta que más asoma sobre las palabras de Gray es la “versión demagógica”. Bautizada así por el intendente de Lanús Darío Díaz Pérez, a la mayoría no le cierra el tiempo en que fueron hechas las críticas. Por ejemplo, en el programa radial “Diario del Sur”, el diputado provincial del ARI-Coalición Cívica Walter Martello dijo que se hizo “lo correcto”, aunque recriminó que se hubiera hecho tarde. Algo similar aduce el ex secretario de Gobierno municipal Ricardo Fernández, para quien también hubo retraso en el reclamo, ya que, según dejó entrever en algunas declaraciones, desde octubre se conoce el listado de policías afectados al operativo veraniego, agregando que el año anterior la salida de efectivos se suplió con agentes de la Policía Bonaerense 2, Federal y Gendarmería.Entonces, si la idea final de Gray era marcar la cancha al oficialismo provincial —y por qué no nacional—, la jugada se volvió en su contra, y lo puede aislar del resto de los intendentes, que casi en bloque respondieron a las versiones de ruptura con énfasis. “El tiro por la culata”, como asegura el dicho popular.
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