El PJ de Avellaneda está dividido. Aún no se rompió, pero empieza a sentir lo más áspero del peronismo del conurbano bonaerense. Parecen dirimirse el poder local, pero otras teorías contradicen esto. Hay despidos y el cristinismo intenta diezmar la tropa del sciolismo.
Por Ricardo Carossino
El Partido Justicialista (PJ) de Avellaneda, ya dividido, entró en una pendiente que parece no tener fin, y por el camino que tomó, así, fragmentado, empieza a acariciar lo áspero del peronismo del conurbano bonaerense.
De tanto querer esconder la interna que era por demás lógica considerando las ambiciones de un intendente, al fin la pelea estalló con toda la clásica pirotecnia de la política del conurbano en donde las cuestiones de poder se dirimen sin suavidad y pegando donde más duele.
De cualquier manera, siempre queda abierto el teorema de la cortina de humo, que indicaría la posibilidad de un acuerdo secreto entre los dos popes del peronismo local para depurar la tropa, para luego confluir juntos en algún futuro imperfecto.
Sobre la división, la concejala del Frente para la Victoria (FPV) Verónica Juárez afirmó: “Una ruptura siempre es muy fea pero en algún momento se va a dar la ruptura. Eso se sabe, por eso le decimos a todos los compañeros se sumen al FPV”.
Pero la interna está ahora al límite de la ruptura entre fuertes dichos que van y vienen y despedidos que tratarían de golpear en los flancos de la estructura del senador provincial y titular del PJ de Avellaneda, Baldomero Cacho Álvarez de Olivera.
Desde luego, esos despidos tienen que ver con planta política que milita en la Juan Domingo, la agrupación que hoy abiertamente enfrenta y critica al intendente de del distrito y del PJ local, Jorge Ferraresi.
Ahora la estrategia de Ferraresi parecería ser atacar y diezmar la tropa de la Juan Domingo y sacarla de los lugares estratégicos donde podría dañar la estructura municipal peronista de la Municipalidad vinculada al Intendente.
Todo parece indicar que la tropa cachista se las tendrá que ver con el dedo pulgar para abajo del jefe comunal, que aprendió a pelear Poder y no tiene ganas de ceder nada para quedarse con la conducción del movimiento en la Comuna, como se lo pide la presidenta de la Nación, Cristina Fernández.
Esto, ya por sí solo tendría que provocar un cisma en cualquier espacio de poder, pero en el oficialismo distrital intentan que la sangre no llegue al río, y por el momento el cachismo se atiene a contestar con palabras y no con hechos concretos.
“Los compañeros están desesperados”, advirtió el concejal cachista, Benicio “Pantera” Gutiérrez, en diálogo con Diario del Sur del GBA cuando se lo consultó sobre la estrategia de Ferraresi de sacar del medio a quienes no comulguen con su proyecto de gobierno y sus posiciones políticas, y algo de lógica tiene, porque no se puede ser oposición y estar dentro del colectivo del Intendente.
Sería como sostener un “Cobos” en medio de la pelea, algo que ningún manual político aconsejaría, nadie arma un ejército con enemigos, a menos que no lo sepa.
De cualquier manera, la Juan Domingo hace su juego y sale a disparar munición gruesa contra el titular del Ejecutivo local y sus aliados, como el concejal del FPV Hernán Doval, que representa al Sindicato de Municipales de Avellaneda, que comanda el adversario de Cacho Álvarez, Rubén “Cholito” García.
En ese sentido, Gutiérrez puso el ojo de la sospecha sobre el gremio y se preguntó irónicamente por qué el Sindicato no hacía nada por los despedidos. Ni lerdo ni perezoso, Doval contestó con las armas legales que lo respaldan.
“En principio el Sindicato es de los trabajadores municipales y no de los funcionarios políticos porque nosotros no defendemos funcionarios porque no se pueden afiliar”, recordó éste.
“Me parece que hay un claro indicio de querer confundir. El Ejecutivo puede creer que tal funcionario es útil para la ciudadanía en un momento y después no, de la misma manera que a nivel nacional hay ministros que presentan la renuncian, que se van o que los echan, pasa lo mismo en el Municipio”, sostuvo.
Pero por otra parte, el mensaje más claro de la pelea interna que se lleva adelanta en el PJ de Avellaneda, salió de otra gremialista.
La concejala que representa a la UOCRA, Verónica Juárez, le pidió al presidente del PJ que se vaya.
“Yo creo que Cacho Álvarez es senador y tiene que ocuparse de otras cosas. Ya estuvo muchísimos años en Avellaneda y tiene que dar un paso al costado. Tiene que dejar a Jorge (Ferraresi) y no atarle las manos para que conduzca el partido como corresponde”, sentenció ella.
De todos modos, las alineaciones ya están dadas y no hay vuelta atrás en tanto no se defina el escenario nacional.
Como siempre, el Concejo Deliberante (CD) sigue siendo la caja de resonancia de la política local y ese es el único ámbito capaz de medir la correlación de fuerzas hasta que se abran las urnas del PJ.
Los concejales Tamara Perini (La Cámpora), Claudio Rial, Rubén “Tiburón” Núñez (Movimiento Evita), Hernán Doval (STMA) y Verónica Juárez (UOCRA), son quienes se apoyan el proyecto Ferraresi, mientras que del lado de Álvarez están Armando Bertolotto, Sandra Alice, Jorge Gamarra, Benicio Gutiérrez, el bloque de tres concejales de José Alessi y hasta el cachismo suma algún opositor no peronista.
Esa correlación de fuerzas no le da favorable a Ferraresi, pero el poder que el Intendente ejerce sobre la tropa de funcionarios hace que su dedo pulgar para abajo equilibre la balanza y los dos espacios lo saben.
Fuera del CD, es otra cosa la correlación de fuerzas y es muy difícil de medir, aunque desde los dos espacios tiran datos para alertar sobre lo que tendrían en materia de tropa electoral para jugar la interna cerrada que se viene.
Desde el cachismo aseguran que mantienen la estructura barrial intacta, salvo por algún que otro díscolo que pasó a las filas del intendente que, como dijo un importante dirigente, “tiene la caja”.
“¿Hay alguna unidad básica en la calle, abierta?”, se preguntaba este dirigente en diálogo con este medio, y se respondía: “No, no hay locales de Cacho abiertos en los barrios, la única unidad básica, hoy, es la Municipalidad”.
Con esto, este dirigente intentaba explicar que el cachismo no tiene red de punterismo capaz de hacerle sombra al intendente. Igualmente, hasta Juárez apuró: “¿Acaso (Cacho) pudo ganar la presidencia de Independiente?”. Sin duda acá las cosas se miden como siempre, más tenés más valés y quien lo tiene lo hace pesar para ganar el poder peronista.
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