Ferraresi quiere presidir el PJ local, al igual que Cacho Álvarez. Ambos miden la correlación de fuerzas. Todo indica que habrá interna. Pero desde el cachismo advierten: “Con la gobernabilidad no se jode”, por si algún dirigente quiere poner el HCD en contra del Ejecutivo. Por Ricardo Carossino
La interna está declarada en el PJ de Avellaneda y ya los dos bandos en disputa reconocen que sus líderes tienen la intención clara y contundente de ir por la presidencia del Justicialismo local.
Por un lado, desde el Ejecutivo declararon que el intendente Jorge Ferraresi quiere y tiene que ir por el partido y, por otro, el senador provincial y actual titular del PJ, Baldomero Cacho Álvarez de Olivera, informó su intención en el último plenario del Consejo del Partido local.
Ciertamente, los dos bandos hoy en pugna parecen tener una correlación de fuerzas parecida, aunque desde los dos espacios sostengan que cada uno es el que más tiene, lo que estaría anunciando, si están tan parejos, una interna cerrada justicialista a la vieja usanza: con color local, barricadas y hasta movilización de aparato.
Así está la cosa. En ese contexto, desde el cachismo sostienen que la vieja estructura del ex intendente está intacta y que el senador mantiene el sistema de punteros en los barrios que lo hizo fuerte en otros momentos.
Por el otra parte, desde las líneas del intendente, advierten que “Cacho está perdiendo esa estructura porque el que gobierna es Jorge (Ferraresi)” y apuntan además, como una fuerza extra, “la juventud que se está acercando al intendente en todos los barrios”.
Claro que con eso no alcanza. Hoy la fuerza predominante dentro del partido y dentro del HCD la sigue teniendo Cacho Álvarez que cuenta con el 60 por ciento de las lealtades intactas.
En el Consejo del Partido, Álvarez tiene 16 lealtades contra ocho de Ferraresi (vice del PJ), en tanto en el HCD, el senador contiene a los principales concejales como el presidente del cuerpo, Armando Bertolotto (cercano hoy a Sergio Massa), la titular del bloque Sandra Alice y los ediles Jorge Gamarra y Benicio “Pantera” Gutiérrez, contra Hernán Doval (Sindicato de Municipales), Tamara Pierini (La Cámpora) y Rubén “Tiburón” Núñez (Movimiento Evita).
Ferraresi, si sale a jugar el PJ, estará realmente obligado a ganar para no ponerse el HCD en contra, y aun si perdiera, tendría que responder a muchas demandas de orden político de la oposición para tener acordado un plan parlamentario que no lo desgaste.
Desde las líneas del Intendente toman como referencia incluso las alianzas que tendría el senador con otros ediles de la oposición y cuentan al PRO y a los felipistas como cercanos a Cacho Álvarez —desde luego, estos espacios lo niegan—.
De todos modos, como es el caso de José Alessi, ninguno de los dos sectores se atreve aún a incluirlo dentro de uno u otro espacio del PJ, porque el concejal no termina de blanquear oficialmente dónde se parará.
Más allá de los enfrentamientos que crecen día tras día y conforme avanza la mala relación entre el vicegobernador Gabriel Mariotto y el dueño del Ejecutivo, Daniel Scioli, un importante dirigente aliado a Álvarez fue contundente: “Con la gobernabilidad no se jode”.
Esta frase da cuenta de que nadie quiere que la sangre llegue al río porque todo el peronismo podría quedar mal parado eventualmente, sea quien fuere el número puesto en 2015, pero tampoco se puede pensar en que nada va a pasar si el sciolismo y el cristinismo se enfrentan dentro de cuatro años.
La interna del PJ será, sin duda, la antesala de lo que viene y los dos sectores quieren tener el poder del partido. Sabido es que los dirigentes suelen argumentar que no quieren hablar de la rosca porque “a la gente no le interesa quién presida el partido”. En tanto, del lado del Intendente hasta sostienen que pueden ganar cualquier elección sin el PJ porque la gente quiere a Ferraresi.
La pregunta del millón es, claro, si a la gente no le interesa y pueden ganar sin el PJ, ¿para qué quieren tener el control? La respuesta es por demás evasiva: “Porque tenemos que alinearlo al PJ nacional”, sin que aclaren para qué necesita Cristina Fernández el control del PJ de la Argentina si teóricamente podría prescindir del sello para las elecciones, como argumenta la gente del Intendente.
De todos modos, se viene un blanqueamiento de las correlaciones de fuerzas porque también los dirigentes que responden a Ferraresi admiten que deberán salir a las calles con una campaña fuerte de afiliaciones masivas, mientras que desde el lugar del senador parecen estar tranquilos respecto de sus “fichas”.
El otro factor de análisis tiene que ver con los gremios y cómo jugarán en esta interna. Si bien muchos reconocen que Álvarez no ha tenido la mejor de las relaciones con Camioneros, los intereses ahora los tendría alineados en la misma autovía a La Plata, y en ese contexto, la CGT regional podría retener el apoyo a Ferraresi para volcarlo a Cacho, siempre y cuando y Moyano retenga la conducción de la centra obrera.
En tanto, ninguno de los dos bandos tampoco arriesga a decir que Empleados de Comercio está con tal o cual, y lo mismo pasa con la UOCRA, que maneja un poder local independiente del resto que le permite una considerable porción de autonomía en las decisiones políticas. También apareció ahora Alberto Roberti con sus petroleros, que parece estar acercándose a Álvarez. Por último, un importante miembro del Gabinete del Intendente dijo que el Sindicato de Municipales apoya a Ferraresi.
Habrá que ver, desde luego, cuánto de estructura y de aparato convencional del PJ pueden aportar los gremios para inclinar la balanza de la correlación de fuerzas. Quien más negó el peso específico es el sector del Intendente, quizás porque carezca de relaciones aceitadas, y prefiera minimizar la importancia de estas porciones de poder.
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