Se trata de una serie de signos de alerta para tener en cuenta ante las altas temperaturas. Además, se recordó que los más chicos y los ancianos son los más propensos a las complicaciones. El país sigue en alerta por la ola de calor. Pese al alivio del fin de semana, la ola de calor que azota a casi todo el país volvió a instalarse en la región. En este contexto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) declaró la “alerta naranja” por el aumento del riesgo de mortalidad por las altas temperaturas, en especial en niños y ancianos. En el plano local, la Secretaría de Salud de Almirante Brown emitió una serie de consejos para evitar que el calor traiga complicaciones a bebés y niños.
Según la cartera sanitaria, “los días de alta temperatura y humedad (ola de calor) pueden transformarse en un gran riesgo para la salud, por lo que debemos informarnos, estar atentos y tomar las medidas necesarias para prevenirnos. Los menores de cinco años y más aún los menores de un año son quienes tienen más riesgo de sufrir las consecuencias de las altas temperaturas”. Por eso, se recordaron los signos de alerta para que los vecinos tengan en cuenta, además de brindar consejos para cuidar la salud de los bebés en esta época del año.
Según la secretaría que conduce Patricia Segovia, “cuando hace mucho calor el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura y ésta puede elevarse. Si esto ocurre sobreviene el agotamiento por calor y, de persistir, más grave aún, el golpe de calor. En los bebés, el agotamiento por calor puede verse en la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal, además de irritabilidad manifestada mediante llanto inconsolable”. Ante estos casos, dice la Secretaria, “se debe ofrecer agua fresca; con más frecuencia el pecho a los lactantes y trasladarlos a un lugar fresco y ventilado. También es aconsejable desvestirlos, ducharlos o mojarlos en todo el cuerpo con agua fresca”.
Cuando hace mucho calor, existen medidas de prevención muy sencillas para proteger a los más chicos, proponiendo actividades tranquilas y evitando juegos intensos, evitando que transiten y jueguen expuestos al sol, sobre todo en los horarios del mediodía o a la tarde temprano. Si deben transitar bajo el sol, vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros, ponerles sombrero de ala ancha, usar protectores solares y hacer frecuentes descansos a la sombra. Además, insistir en los antes mencionados factores de protección, como ofrecer el pecho más seguido a los lactantes y aumentar la frecuencia del baño diario.
“Con los bebés, se deben tomar estas medidas de prevención y estar muy alertas para detectar la presencia de estos síntomas. El golpe de calor puede ser muy grave, con los primeros síntomas o ante la duda no demore la consulta con su pediatra o en el Centro de Salud más cercano”, aseguran desde la cartera sanitaria.
Cabe recordar que la semana pasada en el país se pasó de alerta amarilla a alerta naranja, por los días seguidos que hubo temperaturas que superaron los 34 grados. Este tipo de monitoreo da cuenta de la relación de las variables meteorológicas (en este caso el calor) con la mortalidad diaria. Este año, el SMN inauguró el denominado Sistema Experimental de Olas de Calor para poder anticipar acerca de estas situaciones meteorológicas extremas con la mayor antelación posible, para que la población pueda reforzar las precauciones.
Se tuvo en cuenta la relación entre olas de calor y el aumento de la mortalidad diaria: en Buenos Aires, en verano, el promedio es de 90 muertes por día; pero durante la ola de principios de 2001, por ejemplo, el 6 de enero llegó a 248 muertes.
La ola de calor trae fuertes efectos sobre la salud de las personas, en especial niños y ancianos. En estos días, se dispararon las consultas por insolación, deshidratación y diarreas. Durante el fin de semana, de los 691 chicos que concurrieron a la guardia del Hospital Provincial de Niños Sor María Ludovica de La Plata, 140 fueron atendidos por sintomatología derivada del exceso de calor, como fiebre sin un foco infeccioso aparente, insolación, quemaduras de sol, diarreas y deshidratación.
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